Sevilla

Para ubicarnos en el tiempo, en Sevilla estuve a mediados de noviembre. Al momento de haber llegado supimos que habíamos tomado la decisión correcta: cambiamos la lluvia de Marruecos por una ciudad que todavía no se enteraba que estaba en otoño!

Para llegar a Sevilla usamos un sistema de auto compartido, te registras en una página (blablacar.com) donde se publican viajes: con el cupo disponible que tienen y el precio. Nosotras entramos como pasajeros, nos contactamos con dos españolas que se habían ido por el finde a Tarifa, muy buena onda las dos. Al igual que en couchsurfing, puedes leer las referencias que les han dejado. Resultó una muy buena experiencia, 100% recomendable!

Bueno volviendo a Sevilla, llegamos muertas de hambre así que partimos por nuestras sangrías y un par de tapas! Me encanta la comida de España!! De ahí recorrimos un poco y nos fuimos a descansar al hostal para salir a comer en la noche. Ahí conversamos con la cocinera del lugar, y me encantó: dijo que los chilenos éramos los que mejor hablábamos jajajaja! Primera persona que nos dice eso.

Un poco de Sevilla
Un poco de Sevilla

Al día siguiente “madrugamos” y partimos a un free walking tour: nos encantó! Fueron casi 3 horas caminando por Sevilla, pero pasaron volando, nos tocó un guía muy entretenido, y no sólo te cuenta la historia con sus hechos, sino que lo hace de una manera más dinámica. Otra cosa que nos gustó harto fue que la historia de Sevilla estuvo muy ligada a los moros y a lo que fue el descubrimiento y conquista de América. Entonces entre que veníamos de Marruecos y que me empecé a acordar de lo aprendido en el colegio, fue como vivir un poco la historia.

Caminando por ahí
Caminando por ahí

En la tarde seguimos caminando y en la noche nos fuimos a ver un show de baile flamenco, para los que no sepan se dice que el flamenco es un baile que nació en esta zona andaluza. Mucho no se sabe del origen del baile pues partió de manera más clandestina, una forma de expresar el sentimiento que tenían los gitanos, influenciados también por los moros. No fue hasta bastante tiempo después que se hicieron conocidos y aceptados. Bueno volviendo al show, estuvo muy bueno! Fue más íntimo, con un par de cantaores y una sola bailadora, se sentía que no era algo comercial, como lo que uno podría ver en los típicos show+comida.

Flamenco puro
Flamenco puro

Al día siguiente partíamos a Granada en la tarde, así que aproveché la mañana para visitar el Alcázar de Sevilla, un palacio que mezcla distintas épocas (igual que toda la ciudad). Se puede ver la influencia musulmana así como la cristiana. Los jardines de este palacio eran muy lindos y había una “caja” musical gigante! Bueno más que caja musical, es un órgano hidráulico: la Fuente de la Fama. Es la única fuente órgano del siglo XVII que se conserva en España, donde el sonido se produce a partir de la transmisión del aire. Fue restaurada recién el 2006!

La cajita musical
La cajita musical

Este palacio ha sido varias veces usado por la realeza española, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987, junto con la Catedral de Sevilla y el Archivo de Indias. Como dato farandulero, dos semanas antes había estado el elenco de Game of Thrones grabando algunas de sus escenas ahí.  Me quedó pendiente conocer la catedral, porque abría mas tarde y no alcanzaba a recorrerla.

El Alcázar de Sevilla
El Alcázar de Sevilla

Me gustó España 😀

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Chefchaouen

Y siguiendo con mis aventuras de Noviembre, pasamos a uno de los últimos destinos de Marruecos: Chefchaouen. Llegamos a esta ciudad con un espíritu más alegre del que teníamos cuando llegamos a Fes, igual era más o menos tarde y teníamos que encontrar donde alojar! Después de recorrer y caminarnos toda la medina, logramos negociar un buen precio! Esa noche al final no hicimos nada.

La ciudad azul
La ciudad azul

Ya la primera impresión de Chaouen fue buenísima, un pueblo que parecía tranquilo y con una energía distinta. Se notaba distinto a las otras ciudades, y no lo sentí tan caótico. Quizás porque nuestro espíritu quedó más calmado después de la intensidad de Fes, o quizás el hecho que esté todo pintado de azul hizo que son sintamos más relajadas.

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Al día siguiente salimos a recorrer la medina, perdernos por ahí, nos recomendaron unas cascadas, pero estaban un poco secas, de ahí nos fuimos de regreso al hotel y fue perfecto, porque apenas llegamos se largo a llover. Aprovechamos ese encierro para decidir que íbamos a hacer después, nos recomendaron varios lugares cerca del pueblo para ir, que se veían muy lindos, pero también revisamos el tiempo para los días que venían: mucha lluvia! En todo Marruecos, así que al final nos decidimos por partir a Tánger y de ahí cruzar a España.

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Al final no paró de llover, así que al día siguiente partimos temprano a buscar bus para Tánger, aquí sólo pasamos la noche, ni siquiera entramos a la Medina, sino que buscamos un hotel cerca del puerto. La costanera me recordó un poco de nuestra costa. Debo comentar que el hotel que elegimos tenía toda la pinta de haber sido un hotel muy bueno en el pasado, pero que se quedó pegado. A las dos nos dio la impresión de haber viajado por el tiempo a la época del Tiempo entre Costuras (libro de María Dueñas, muy bueno, que narra la vida de una española en Marruecos).

Tanger
Tanger

Fes

Llegamos a Fes de madrugada, todavía estaba oscuro, así que le hicimos caso a lo que nos dijeron todos: váyanse a la estación de trenes hasta que salga el sol. Estábamos agotadas después de viajar toda la noche, así que nuestro nivel de tolerancia estaba bastante bajo. Y como he escrito antes, Marruecos no es un país peligroso, sino que un poco agotador.

Después de recorrer un par de lugares en la Medina, encontramos un hotel, el dueño era un marroquí muy divertido, parecía volado permanentemente y a todo respondía “No pasa naaaada”.

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La puerta azul y techos de Fes

Cómo estábamos agotadas, lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde hacernos un masaje; al final optamos por un hotel tipo boutique súper pituco y patudamente preguntamos si podíamos ver el hotel y aceptaron así que tuvimos un tour privado. El hotel estaba en un Riad muy lujoso, y cada pieza tenía un tema y color asignado. Después de mostrarnos el hotel nos dieron té y dulces marroquíes, así que genial. Dejamos hora pedida para la noche y salimos a recorrer la Medina.

El hotel
Las husas sacandole fotos al hotel!

Cómo no son muchas las medinas que conozco la puedo comparar sólo con la de Marrakech, ésta me pareció con calles más estrechas y quizás fue por el cansancio, pero sentí a los vendedores más cargosos que los de Marrakech. De todas maneras los colores y lo que se veía era muy interesante: vendedores (de todo!!), como no se permiten autos dentro de la medina, cada cierto rato teníamos que corrernos para que puedan pasar unos carros tirados por burros.

La medina y sus colores
La medina y sus colores

Una de las grandes atracciones de Fes son las curtidurías, no estoy segura si esa es la palabra correcta en español, pero en inglés sería Tannery, que es donde tiñen el cuero. Los colores que se ven son muy lindos, generalmente el olor que hay es muy fuerte, pero tuvimos suerte de tener un día nublado y no tan caluroso!!

La Curtiduria
La Curtiduria

Después de seguir recorriendo teníamos ganas de comer comida mas occidental, así que ahí estábamos en un restaurant tratando de explicarles que yo quería un arroz con huevo frito y la Fran una ensalada de lechuga, nos fueron a preguntar por lo menos 3 veces como queríamos la comida y cuando la llevaron a la mesa, se quedaron mirando cómo nos comíamos esas cosas tan raras!

Al día siguiente decidimos irnos de Fes hacia Chefchaouen, así que sacamos pasaje para la tarde. Todavía teníamos varias horas libres antes de nuestro bus, así que aprovechamos de ir a conocer el barrio judío, no sé si fue porque era viernes (los viernes son como feriados allá) o qué, pero no nos gustó mucho. Lo que sí nos gustó fue un parque que tuvimos que cruzar, lleno de árboles, fuentes, además el día estaba muy lindo.

Y bueno, esa fue nuestra pasada express por Fes, y ahora al siguiente destino: el pueblo azul.

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Paseo al desierto

Decidir si hacíamos el paseo al desierto y con quien fue trabajo de una tarde, pero finalmente nos decidimos por Lahcen, el es un Bereber que hasta los 8 o 12 años (no me acuerdo mucho), vivió en el desierto. Habla español y le encanta su país, por lo que fue genial! (http://www.moroccosahara4x4.com/es/).

Con Lahcen
Con Lahcen

Como hicimos todo con tan poca anticipación (una tarde antes), nos unimos a un grupo de estudiantes de intercambio, en su mayoría mexicanos y brasieños estudiando en España, junto a otros dos minigrupos. Partimos desde Marrakech hacia Ourzazate haciendo distintas paradas en el camino, la que más me gustó fue Ait Ben Haddou y su Kasbah (Castillos del desierto). Hoy en día no vive nadie en ese kasbah, declarado patrimonio de la humanidad por UNESCO. Si ven las fotos, les va a parecer conocido: acá han rodado películas y series como Gladiador, Sahara, La joya del Nilo, Game of Thrones, entre muchos más. Los paisajes que vimos eran preciosos.

Ait Ben Haddou
Ait Ben Haddou

Al día siguiente madrugamos y nos separamos del grupo grande y seguimos con tres mexicanas que tenían que regresar al día siguiente a España: Ixchel, Laila y Betsy. Fue entretenido, pero un poco intensa, pasamos por miles de lugares: Valle del Dades, Gargantas del Todra, Rosedal de algo y terminamos en Merzouga, donde pasaríamos la noche en el desierto. Después de ese intenso día venía lo mejor: el desierto!

Mas colores de Marruecos
Mas colores de Marruecos

Llegamos al hostal de Lahcen y partimos a nuestros dromedarios (los camellos son los que tienen dos jorobas en la espalda). Me habían advertido que era terrible andar sobre uno de estos animales, pero no lo encontré para nada de atroz, mientras íbamos camino a nuestro campamento comenzó el atardecer y fue muy lindo!! Una vez que llegamos, nos pusimos a hacer sandboard hasta que la cena estuvo lista. Fue muy entretenido y obvio que me caí de demasiado.

Atardecer en el desierto
Atardecer en el desierto

Tuvimos demasiada suerte, porque esa noche la luna estaba llena e iluminaba el desierto. Después de comida las chicas mexicanas se tenían que ir y nos quedamos con la Fran y Lahcen, hicimos una fogata donde Lahcen nos contó un poco más de su vida. Subimos unas dunas y la vista del desierto con la luna llena era cuática. No saqué ninguna foto por miedo a que la arena entrara a la cámara, así a usar la imaginación!

Paseando en dromedarios
Paseando en dromedarios

Al día siguiente nos levantamos temprano y partimos de regreso al hostal en los dromedarios, donde nos reencontramos con el otro grupo para el desayuno, recorrimos el pueblo, Lahcen nos invitó a tomar té a su casa y vimos un show de tambores típico. Y bueno llegó el minuto de tomar la decisión de que hacer: podíamos ir nuevamente al desierto con los otros chicos (pero esta vez caminando) o bien seguir nuestro rumbo a Fes o hacia la costa. Al final nos decidimos por seguir hacia Fes, principalmente porque en el resto de Marruecos había anunciado lluvia y encontramos que ese día estaba más frío que el anterior y que corría mucho mas viento, parece que a los chicos les tocó una mini tormenta de arena.

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Después de despedirnos de todos, el hermano de Lahcen, Bareck, nos llevó a un pueblo cercano para tomar el bus a Fes: Erfoud. En ese pueblo se hace anualmente una feria del dátil y había sido justo la semana anterior, según nos contó un local. Mientras esperábamos el bus conversamos con un señor que estaba a cargo de una tienda, y a pesar que le dijimos que no compraríamos nada nos invitó una taza de té y nos contó su historia, fue interesante y entretenido.

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