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Hsipaw

Después de estar 15 horas en ese bus con un aire acondicionado del terror, llegamos 5-5:30 de la mañana a Hsipaw, así que partimos al lugar que nos había recomendado David (el gringo), pero el recepcionista seguía durmiendo y no supo decirnos si habían piezas disponibles o no, así que partimos a la segunda opción, que menos mal tenía piezas disponibles altiro, así que a dormir una siesta.

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Acá el clima nos tocó muy lindo, lo que te puede jugar en contra, después de resucitar, arrendamos unas bicis y partimos a buscar una cascada que nos habían comentado, el camino era imposible, así que terminamos abandonándolas. La caminata estuvo buena pero intensa, y finalmente llegamos a la cascada. Nos quedamos ahí un rato, y partimos de regreso al pueblo a buscar un lugar que nos habían recomendado para tomar unos shakes bien helados: Mr. Shake, totalmente recomendable.  De ahí Daya se fue a descansar y con Benja partimos a buscar una noodle factory y una mansión. La noodle factory eran 4 personas trabajando, no aprendimos mucho pero se veía interesante jajajaja, lo que si me gustó harto fue el Palacio Shan, que más que palacio es una casa de estilo Inglés, donde la dueña de casa te recibe y te cuenta la historia: la casa perteneció al último príncipe Shan (una de las minorías que vive acá) y que desapareció hace años, cuando comenzó el gobierno militar. Este príncipe estudió en Inglaterra y Estados Unidos, donde conoció a una austriaca, Inge, con la que se casó y quién escapó de Myanmar con su dos hijas cuando su esposo desapareció. Interesante saber un poco más de la gente de este país.

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Al día siguiente (jueves 28) partimos con Benja a otro trekking, casi no parto porque obvio que seguía resfriada, pero lo hice igual o si no iba  a terminar arrepentida. Éramos solo 4 en este trekking, nosotros y una pareja Suiza. Los paisajes acá también son verdes, pero no estaban tan sembrados los cerros. Hubo un momento en el camino en que pensaba por qué se me había ocurrido hacer este otro paseo en vez de quedarme en el pueblo relajada, en verdad me sentía mal y el súper remedio que me estaba tomando tenía como posible efecto secundario nauseas y vómitos, lo que sumado al calor y a la mini deshidratación que tenía (no habían baños en el camino, así que no tomaba tanta agua) hicieron que me sintiera pésimo. Pero fueron buena onda, y esperaron a que me recuperara para seguir. No era tanto rato caminando, solo que era casi todo en subida. Por fin llegamos a almorzar a la casa (en una villa Palau, otra de las minorías que vive acá) donde nos íbamos a quedar a dormir esa noche, y el timing fue perfecto: llegamos y se largo a llover con todo. La dueña de casa tenía demasiada comida cocinada y muy rica! Arroz (obvio) y distintos tipos de currys vegetarianos. Cómo seguía lloviendo partimos todos a dormir siesta y en la tarde recorrimos la villa, la gente muy amorosa.

Paseando por la villa palau
Paseando por la villa palau

En la noche seguimos comiendo más comida típica y nos acostamos temprano. Al día siguiente el desayuno fue gigante! Shan noodle soup, curry, arroz y fruta. El camino de regreso lo hicimos por otro lado, que fue genial, porque había más árboles y como era en bajada era más fácil. Llegamos a almorzar a Hsipaw, y con esto se empieza a acabar mi estadía en Myanmar.

Con la dueña de casa
Con la dueña de casa

Tenía vuelo desde Mandalay, así que tomamos el tren hasta Pyin Oo Lwin, sólo porque el paisaje era increíble según nos dijeron y porque pasamos por un puente muy alto: toda una experiencia, el tren se mueve demasiado! En verdad de lado a lado y de arriba abajo. Y bueno tal como nos dijeron, impresionante el camino y el puente. El trayecto de Pyin Oo Lwin a Mandalay lo hicimos en un “taxi”: pick up de una camioneta arregalda con banquitas a los lados. Con esto terminan mis aventuras en Myanmar o Burma, y se fue un destino completamente distinto: China.

Benja saludando, notese el puente.
Benja saludando, notese el puente.
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Kalaw – Lago Inle

Partí tempranito a tomar el bus para Kalaw, el problema es que la garganta me había empezado a molestar. Los buses acá tienen la gracia que cada cierto rato paran en el camino, para que puedas pasar al baño y comer algo. Y este bus no fue la excepción.

Después d como 6 horas o quizás más, llegué a Kalaw, que es un pueblito de donde se incia un trekking a Inle Lake, de dos, tres o cuatro días. Yo aún no tenía idea cuando iba a partir, sólo tenía el nombre de la guesthouse donde se quedó Sarah, así que rechacé como 3 veces a un hombre que me ofrecía ir a otra Guesthouse (que quedaba en el camino a la que quería ir yo): primero cuando me bajé del bus, después en el camino y por tercera vez cuando ellos iban llegando a su guesthouse, y fue ahí cuando escucho una voz del más allá: “Margaritaaaa!!!”. Los chilenos (que conocí en Indonesia y volví a ver en Tailandia y que les grité desde la micro en Bangkok como huasa), estaban quedándose en el lugar que yo había rechazado, así que volví y estos hombres se reían de mí. Al final contraté el mismo trekking que ellos, y se terminó formando un grupo muy entretenido: ellos 4, dos alemanes con los que están viajando, una israelita, un gringo y otro chileno más que conocimos al día siguiente. En teoría teníamos que ser dos grupos, pero nos dejaron ir todos juntos, igual teníamos casi dos guías: Sena y el aprendiz Akash.

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Al día siguiente partimos todo el grupo, y yo empezando un resfrío. Los paisajes son muy lindos, muuucho verde y se puede ver que acá cultivan en todo lugar, todos los cerros plantados con algo, y siempre se ve a la gente trabajando el campo. El primer día hubo harta subida, pero dentro de todo se puede decir que es una caminata relajada: si yo resfriada lo logré, se puede hacer! Esa noche nos quedamos en una homestay y fue entrete, estos chilenos andan con instrumentos musicales, por lo que hicimos una minifogata y nos pusimos a cantar, lo mejor fueron los niños tratando de tocar los instrumentos. Acá como todo funciona con la luz del sol, tuvimos que bajar el volumen muy temprano, pero estuvo bien, porque la levantada al día siguiente era a las 6:30 (valooor!!!)

Dia 1 de trekking
Dia 1 de trekking

Partimos nuestro segundo día,  con casi los mismos paisajes, y seguía llamándome la atención que los campos más que nada son trabajados por las mujeres. Y eso que nuestro guía nos explicó que esto se debe a una leyenda, me cuesta entender en mi mente occidental que la gente realmente crea en estas leyendas. Igual es interesante. Este segundo día, en cuanto a camino no era más complicado que el del día anterior, pero mi resfrío era peor, creo que hasta fiebre tuve, que se curó con un buen te de jengibre. Esa noche la pasamos en un monasterio, dormíamos todos en el edificio principal. Fue muy choro ver y escuchar a los monjes rezar. Más que nada eran niñitos y un par de monjes adultos. Lo bueno/malo es que esa noche era la “No moon night”, y junto con la noche de luna llena son los días que la gente del pueblo viene a las 4 y a las 5 de la mañana a traer sus ofrendas. Y bueno, nosotros estábamos durmiendo en el edificio principal, así que imposible no verlo o escucharlo. Venían muchas señoras muy alegres con sus ofrendas de flores y arroz. Igual traté de seguir durmiendo, pero no fue lo mismo. Desde este día estuvimos compartiendo harto con otro grupo: 2 catalanes, una argentina y una española. A la argentina (Aguchi) y la española (Irene) las seguimos viendo, muy simpáticas!

Dia 2
Dia 2

Este era el tercer y último día  de trekking, debo decir que fuimos super afortunados con el clima, porque no nos tocó ni lluvia ni sol, lo que habría sido incómodo para caminar. Sólo nos tocó un poco de sol al final del este día. Después de almorzar llegó el minuto de despedirnos de nuestros guías y partir con el paseo el bote que nos llevaría a nuestro destino final. En este paseo pudimos ver cosas típicas de acá: cómo hacen unos cigarros que fuman acá, unos telares que hacen las señoras de cuello largo (parte de la leyenda que nos contó nuestro guía), como manejan el bote con los pies y unos jardines flotantes: plantaciones de tomate en el agua.

Dia 3 y final de trekking. Sobrevivii!!
Dia 3 y final de trekking. Sobrevivii!!

Al día siguiente los chilenos y los alemanes se fueron a Bagan y yo decidí quedarme un día mas descansando, en verdad estaba agotada y el resfrio no mejorada, así que me compre una especie de trioval local (de cómo 20 centavos) y empecé a sentirme mejor. Y finalmente parti a un viaje de 15 horas en bus el martes 26 en la tarde hacia Hsipaw, lugar que muchos viajeros me recomendaron. Partí con Daya (la israelita) y Benja (el otro chileno).

Quiero agradecer a todos los fotógrafos, porque en verdad me dediqué a disfrutar del paisaje y el último día en Inlay le pedí las fotos a todos: Diego, Julián V, Oli y Florian y a David.

Bagan

Bagan es increíble, quería compartir un artículo que leí en alguna Revista del Domingo, pero no lo encuentro! Así que si pueden búsquenlo: En globo sobre los mil templos de Bagan.

"Motorizada" en Bagan
“Motorizada” en Bagan

Bagan es un museo al aire libre, con sus miles de Pagodas. Comenzó a ser construido como el siglo IX y fue en algún momento la capital del reino de Pagan. La gracia de este lugar son las miles de pagodas y estupas que están por todas partes. En su mejor momento llegaron a ser más de 4.000, hoy sobreviven cerca de 2.200 templos y pagodas. Algunas en mejor estado que otras. El imperio de Pagan decayó en el año 1287, debido a distintas invasiones mongolas. Recientemente se ha tratado de restaurar muchas de estas pagodas, pero lamentablemente no se ha hecho de manera correcta, por lo que aún no es declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. De hecho, se han agregado un campo de golf, carretera y torre observatorio. En verdad como que no pega nada la torre con el resto de los templos.

Una de las tantas vistas
Una de las tantas vistas

Nuestro plan al llegar fue salir a perdernos en bicicletas eléctricas (las motos están prohibidas para los turistas y el calor no me da para andar pedaleando jajaja). Fue genial, en verdad por donde mires hay pagodas, después de mucho andar encontramos una a la que podíamos subir y la vista era increíble, el atardecer no fue tan cuático como muestran muchas fotos, pero no por eso fue menos impresionante. Ese día me acosté temprano porque quería madrugar para poder ver un amanecer.

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Salimos tempranito a buscar un punto donde ver el amanecer, pero la lluvia nos jugó en contra, estábamos llegando y se largó con todo!! Estuve un rato esperando que pasara refugiada en una pagoda, pero no pasó nada, así que partí de vuelta a la guesthouse, toda una odisea: obvio que me perdí y doble pal otro lado, casi pierdo mis chalas en un barrial, y quedé toda embarrada y empapada, pero lo logré. Dormí una “siesta” hasta que paró la lluvia y partimos de nuevo a los templos, pero a otro sector esta vez. Encontramos una pagoda increíble, donde me instalé a observar el atardecer, hoy si nos tocó increíble. Mientras yo disfrutaba, Max seguía obsesionado con su foto perfecta. Creo que al final lo logró otro día.

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En verdad fue una visita express de parte mía a Bagan, y la lluvia me quitó horas de poder descubrir más de los pueblos y villas que están cerca, pero es lo que pasa cuando tienes el tiempo justo para visitar un país, tenía que seguir con mi recorrido: de madrugada partir a Kalaw y así poder hacer un trekking que todo el mundo te recomienda. Sii, me creo outdoors ahora jajajaja

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Mawlamyine

No tenía idea que tipo de bote íbamos a tomar, éramos en total 7 personas del hostal, al final terminó siendo un botecito con sillas plásticas, muy folclórico pero lindo el paseo por el río, el paisaje, la gente que te saludaba en el camino, en fin, también descubrí que no tengo problemas para dormir en botes chicos con sillas plásticas, ni siquiera tenía sueño! Jajajajaja

Botecito!!!
Botecito!!!

Llegamos Mawlamyine, todos sin saber donde quedarnos menos un australiano que sabía de un lugar barato, así que partimos todos para allá, al final terminó siendo uno de los recomendados por Lonely Planet, donde el dueño es Mr. Anthony, un señor muy amoroso que se acuerda mucho de las distintas personas que se han quedado ahí, se sienta a conversar contigo y te ayuda con todo lo que necesitas. Me mostró una postal que le mandó una chilena desde Santiago.

No hay muchas cosas que hacer acá y al final optamos por arrendar una moto y recorrer los alrededores, la primera parada fue el buda recostado más largo del mundo. Según mi impresión no está terminado aún y están construyendo uno al frente. Dentro del buda, había una especie de museo que contaba distintas historias en escenas montadas por estatuas, igual bien raras las imágenes. Pero lo que si me llamó la atención fue unos toboganes que había afuera, como era domingo estaba lleno de niños jugando. Con el calor que hacía estuve a punto de tirarme al agua también, pero no habría sido muy práctico andar con la ropa toda mojada. Acá todos se bañan con ropa, son sólo unos muy pocos niños hombres que andan sólo con el short sin polera. Y las mujeres todas usan algo largo y con mangas, he visto muy pocas con shorts o algo corto. Sólo las niñitas y tampoco tanto.

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Nuestro próximo destino, eran dos pagodas, que quedaban en la cima de unos cerros, cerca de este Buda, esperábamos poder verlo de lejos, pero por la posición no fue posible. De todas maneras el camino de uno de los cerros era muy lindo, lleno de verde, metiéndose en la escalera (a todo esto acá para todo tipo de templo hay que sacarse los zapatos y andar a pata pelada) y la vista al final era increíble.

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Y ahora lo mejor del día para mi, íbamos de vuelta al pueblo, nos mini perdimos y terminamos en un sector donde vive mucha gente, igual bien pobre. Derrepente Max ve un tren abandonado y empezamos a buscar como llegar al tren (está un poco obsesionado con encontrar la foto perfecta, yo por mientras disfruto el camino a la foto perfecta de Max), al final la encontramos, el empezó a caminar más lejos y yo que estaba un poco cansada saqué un par de fotos y me quedé a la sombra. En eso una niñita me empieza a indicar que vaya a una de las casas donde había un hombre sonriente sacándome fotos, cuento corto, era su casa, me pescó de la manó y me llevó a la casa. Ellos sacaron a la mini terraza una silla para que estuviera cómoda, me dieron agua, despertaron a la abuela para que me conociera, la niñita que me llevó se cambió de ropa a un vestido y todos me hablaban y sonreían. Ni idea lo que me decían porque nadie hablaba nada de inglés y yo fuera de gracias y hola no sé nada más de birmano. Me saqué hartas fotos con ellos y hasta me ofrecieron comida, en verdad querían que yo estuviera cómoda: me empecé a abanicar un poco y partieron a buscar el ventilador. Ese cobijamiento que sentí con ellos fue genial. Al final llegó Max, nos sacamos un par de fotos más y nos fuimos porque teníamos que tomar el tren a Bagan.

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Eso es lo que más me gusta de la gente de acá, se que lo he repetido todo el rato, pero te sientes acogidos por ellos y siempre te sonríen y te saludan. Algo seguro es que vuelvo a este país en el corto plazo, para poder disfrutarlo antes que se haga más popular.

Próximo destino: Bagan.

Hpa-An

Mi idea original era irme un par de días a Pyay, pero Aung me advirtió que estaba inundado que mejor viniera para acá. Fue muy buena opción, este es un pequeño pueblo más al oeste, que es conocido por sus templos dentro de cuevas.

En el viaje para acá mi intención era ver el camino, pero obvio que me quedé dormida la mayor parte. Llegamos casi de noche, así que a comer y ver qué hacer el día siguiente, hay dos opciones para recorrer este lugar, la primera es contratar un “tour” o bien arrendar unas motos y recorrer por tu cuenta. Nosotros optamos por la moto, así teníamos mayor libertad, fue un riesgo porque estamos en época lluviosa, pero nos tocó un día increíble.

Lumbini Garden
Lumbini Garden

Partimos con un templo que construyeron arriba de una roca, y al parecer el lago alrededor es artificial, aunque no estoy segura. De ahí seguimos con Lumbini Gardens, que son literalmente cientos de Budas sentados en un campo. Muy lindo y distinto a los budas que había visto. Acá son más “sencillos” que los de Tailandia, quizás porque están al aire libre y no tan restaurados, por lo que se ven más gastados.

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Y seguimos nuestro recorrido, tratando de encontrar unas cuevas llegamos al Water Lake (muy original el nombre), que son tres como piscinas naturales donde la gente se puede bañar, acá todos se bañan se con ropa, son muy pocos los niños que se sacan la polera. Fue entrete ver el panorama de fin de semana de ellos. De ahí nos fuimos a la cueva de Kawtka thaung que es un templo dentro de una cueva. Por lo que me he podido dar cuenta es que construyen templos en la cima de todos los cerros (acá a todos los cerros le dicen montaña, igual es raro para mí, es como que digamos voy a subir la montaña San Cristóbal) y dentro de las cuevas.

Budas afuera de la cueva
Budas afuera de la cueva

Para terminar pasamos por otra cueva  pero no entramos, había que pagar, y no se me dio la impresión que no valía tanto la pena, después hablando con otros turistas parece que le achuntamos. Y la última cueva que fuimos fue la mejor, primero llegamos y vimos que el camino estaba inundado, así que a sacarse los zapatos y arremangarse los pantalones. Se me había olvidado decirles que acá hay que sacarse los zapatos para entrar a cualquier lugar sagrado. Volviendo a la cueva, estábamos en eso cuando se larga a llover con todo! Así que corriendo por el agua. La cueva al comienzo no se veía más especial que el resto, igual impresionante todos los budas y estatuas que hay, como construyen y tratan de integrar todo con las rocas. Estábamos a punto de irnos, cuando el monje que cuidaba el lugar se despierta de la siesta y pesca una linterna y me dice que lo siga, yo segura que me iba a mostrar la parte de atrás que ya había visto partí con él. Al final terminamos cruzando la montaña hasta lo que yo creo que era el otro lado, la vista era increíble, la paz era cuática, y fue un momento especial, estar sentada ahí, con esa vista, la caminata a pata pelada por la cueva, mini escalando, y guiada por este monje que caminaba como si nada, fumando un cigarro con un a mano y sosteniendo la linterna que alumbraba mis pies con la otra. Fue un momento especial, el no hablaba nada de inglés y yo fuera de hola y gracias no sé nada de birmano. Me quedé sentada en esa roca un buen rato, el sonriendo y mostrándome lugares y diciendo palabras que yo repetía.

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En verdad soy afortunadísima de estar acá haciendo este viaje, no quiero volver en 10 años y ver que esta cueva especial, donde no todos saben que se puede seguir al otro lado, va a estar convertida en un centro para turistas como las otras cuevas que he visto en Filipinas y Vietnam, que se ve la intervención del hombre arreglándolas para los turistas. Y qué bueno están llenas de gente.

Y bueno nuestro día terminó donde comenzamos, queríamos ver el atardecer desde ahí, así que arrendamos un botecito a remos, y mientras yo lo afirmaba y trataba de mantener el equilibrio, Max (el holandés con el que andaba), hacía piruetas para poder sacar una buena foto. Fue diferente. Llegamos al hostal y nos quedamos conversando con unos alemanes que al día siguiente se iban a ir a Mawlamyine en bote, así que decidimos acompañarlos.

Atardecer
Atardecer

Yangon

Myanmar es un país no tan conocido, mayormente porque estuvo cerrado a los turistas y al mundo por varios años. Y es gracias a esto que es un país completamente distinto a los que he estado, el turismo no ha “corrompido” a las personas de acá. Una de las mayores atracciones de Myanmar son las pagodas (especialmente Bagan, donde iré más adelante) pero lo que me ha llamado la atención es la gente: te ayudan y son amorosos a cambio de nada, te sonríen, es increíble, llevo menos de una semana acá y ya me encanta demasiado.
Voy a partir contándoles un super resumen de la historia más reciente de acá, sería genial si pudiesen leer un poco más (les recomiendo la película The Lady, con Michelle Yeoh para entender más la situación actual del país, esta película cuenta la vida de Aung San Suu Ky, premio nobel de la paz). Lo primero es que quizás muchos de ustedes conozcan este país por su nombre antiguo: Birmania (o Burma).En  la época imperial es cuando se construyeron la mayoría de los templos, pero de eso les cuento más adelante. De la historia reciente, es que han estado bajo una dictadura, desde 1962 hasta el 2010, cuándo finalmente tuvieron elecciones  y el partido opositor pudo ser legal. Aunque muchos digan que fue arreglada la elección, es un avance y bueno ese mismo año se levantó el arresto domiciliario a Aung Sang Suu Ky, hija del héroe de la independencia Aung Sang quien fue asesinado. Ella se convirtió en la líder del partido opositor. En verdad este es un suuuper resumen, sería genial que pudiesen investigar un poco más para que entiendan mejor la historia y porque es un privilegio visitar este país ahora.

Paseando por Yangon
Paseando por Yangon

A pesar que sabía bastante de este país (más que la mayoría de las personas que he conocido acá) y de las personas, igual hay cosas que me llamaron la atención desde el comienzo, como por ejemplo que tanto hombres como mujeres usan el longyi, que es como una especie de pareo (las mujeres como alternativa usan una falda larga también). Más que nada los hombres tienen los dientes rojos, como con sangre y escupen además un líquido rojo: esto porque mastican todo el día una hoja parecida al tabaco a la que le echan unas especias que es lo que tiñe los dientes: la hoja de Betel. La probé y es un poco bien asquerosita jajajaja. Las mujeres (y niños) por otro lado tienen la cara pintada con una pasta medio amarillenta: el thanakha, que es como símbolo de belleza, es bueno para tu piel y además es un bloqueador natural.

Preparando la hoja de Betel
Preparando la hoja de Betel

Otra cosa que he visto en estos pocos días, quizás es coincidencia, pero he conocido puros “solo travelers”, lo que hace que el ambiente sea distinto. Y los turistas no andamos en masa invadiendo el país. Acá no es tan fácil moverse en el sentido que en casi todo el sudeste están preparados para nosotros, sobran los tours y agencias de viaje. Pero lo que si hay harto acá es gente dispuesta a ayudarte y tratar de entenderte aunque no hablen el idioma (tienen su propio alfabeto).
Bueno más adelante les voy a ir dando más detalles de todas mis impresiones, así que ahora les voy a contar lo que hice en mis primeros días. Llegue el domingo 10 de agosto en la tarde y ese día no hice mucho, solo caminé por las calles que estaban cerca de mi hostal y fue genial, lleno de puestos como de feria con comida, fruta, ropa, de todo. Y se me ocurrió contactar a alguien que vive en Yangon por medio de couchsurfing para saber que podría hacer acá y ver si nos podíamos juntar algún día, y así me contacté con Aung, no me pude juntar con él hasta el miércoles pero me ayudo harto los días anteriores: el lunes me levante sin saber qué hacer y él me sugirió tomar un ferry a Dala, una isla que queda al frente de Yangon, así que partí nomas. Obvio me fui caminando y fui observando todos los edificios antiguos que le dan un toque especial a la ciudad. Descubrí que acá están todas las palomas que no vi en las otras ciudades y bueno fue una muy buena caminata. Llegue finalmente al puerto y gracias a mi cara de perdida una niña se acerca y me ayuda, sabía perfectamente lo q yo quería así que me llevo a donde venden los boletos y me mostro el ferry que tenía q tomar. Muy amorosa. En Dala hay dos opciones: o caminar por ahí cerca o tomar una moto o bicicleta más adentro. Al final opte por quedarme caminando y fue genial, conocí a tres turistas mas y partimos los 4 a perdernos por ahí. Éramos un grupo muy mixto: una neoyorkina, un indio, una latina y Mo, que su papá es birmano, su mamá de marruecos pero que vive en Inglaterra. Pasamos 3 horas caminando y los paisajes y la gente me encantaron.

De paseo en Dala
De paseo en Dala

Al día siguiente hice un auto walking tour gracias a Rojan (el indio) que me dio una ruta para ver los edificios más antiguos con look ingles. Este paseo lo hice con Max, un holandés que conocí el día anterior. De ahí seguimos caminando por la ciudad hacia la Shwedagon Pagoda, es la más importante de la ciudad. En el camino puedes ir viendo el mix religioso: pagodas, templo chino, mezquita, iglesia cristiana.
Después a descansar y quedamos de ir en la tarde al lago no se que a ver el atardecer con la Shwedagon Pagoda de fondo. Fue muy lindo y lo mejor fue como entramos al paseo peatonal/muelle de ese lago: pasándonos entremedio de una reja. La cosa es que cuando llegamos estaba cerrado pero había gente adentro así que empezamos a caminar nomas y en eso vemos que hay gente entrando por entremedio de la reja, así que partimos nomas.

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Al día siguiente por fin logré juntarme con Aung a almorzar y estuvo muy entretenido, el siempre se junta o a almorzar o comer con gente que lo contacta por couchsurfing, aunque me dijo que este año no muchos le habían escrito. Creo que es una muy buena opción para conocer más de la cultura local. Me terminó de dar más tips de dónde ir, como ir y que hacer en el resto de mí viaje 🙂

Con Aung, gracias por todo!
Con Aung.

En la tarde decidí dar una vuelta a la ciudad en tren. Ellos tienen un tren que da un recorrido circular por Yangon y que demora 3 horas (va muuy lento el tren) y es como una especie de metro. Creo que es algo que si tiene el tiempo es bueno hacerlo, porque ves como va cambiando el paisaje de ciudad a campo y nuevamente ciudad. La gente te sonríe, una señora me compartió de un snack (tipo papa frita natural) que estaba comiendo. Y lo mejor, paramos en una estación (dos segundos) y vi a la niña que me había ayudado para el ferry. Al comienzo no cache que era ella, porque como que todos te saludan y creo que ella no me cacho tampoco al comienzo porque me saludo con una sonrisa y después sonrió pero demasiado y le puso emoción al saludo y ahí me di cuenta quien era. Fueron como 10 segundos pero me gustó ese momento. Después de las 3 horas (que no se me hicieron taan largas) partimos a comer y de ahí al cine. Si, fui al cine con un grupo de gente de mi hostal y fue una experiencia. Al comienzo todo normal solo que dan miles de sinopsis al comienzo y cuando se acabaron llego el momento del respeto a la bandera: empieza una música (yo asumo que es el himno, pero nadie canta), la imagen de la bandera en la pantalla flameando y ahí la gente se para. Y comenzó la película: en inglés y sin subtítulos. No sé si entiendan todos toda la película acá, lo encontré raro que no tuvieran subtítulos. Y lo último, en los momentos de “silencio” de la película se escuchaban ruidos de bolsas todo el rato, cuando terminó la película y prendieron la luz, el piso estaba lleno de cáscaras de semillas de maravillas: ese era el ruido.

Tren alrededor de Yangon
Tren alrededor de Yangon

Y bueno con eso termina mi estadía en Yangon, siguiente destino Hpa An, un poco más al este.